Wiki Actu es

June 2, 2009

El año histórico del Barça

2 de junio de 2009

La temporada 2008-2009 no será fácil de olvidar en Can Barça. Por primera vez en su historia, el conjunto azulgrana consiguió el triplete (Liga, Champions y Copa), convirtiéndose, sin lugar a dudas, en el mejor equipo del año. Pero no sólo de resultados vivió el Barça, que durante todo el año desplegó un juego arrollador, alegre y vistoso, teniendo su clímax futbolístico en los tres partidos decisivos de la campaña: el 2-6 al Real Madrid en Liga, el 4-1 al Athletic en la final de Copa y la victoria por 2-0 ante el Manchester United en la final de Champions. Todo ello después de dos años en los que el club catalán había dado una imagen de dejadez y pasotismo, lo cual aprovechó el Real Madrid para llevarse los dos últimos títulos ligueros.

Gran parte de culpa de este cambio la tuvo el nuevo entrenador, un hombre histórico de la casa: Josep Guardiola. El ex-capitán, que debutaba en un banquillo profesional (su única experiencia se limitaba a haber entrenado al equipo filial del Barcelona la campaña anterior, en Tercera División) hizo una fuerte apuesta por mantener el bloque de las temporadas anteriores (Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, Henry,…) reforzándolo en ciertas posiciones (Alves, Piqué, Hleb) y declarando transferibles a las llamadas “ovejas negras del vestuario” (Ronaldinho, Deco y Eto’o). Mientras el brasileño salió rumbo Milán y el portugués se marchó al Chelsea, el club no recibió ninguna oferta apropiada para vender al camerunés. Guardiola tragó y aceptó a Samuel en el equipo. El delantero demostró desde el principio su profesionalidad y acabó siendo uno de los hombres clave de la temporada. Guardiola mantuvo las ideas de su predecesor, Frank Rijkaard, de presionar en campo contrario y mantener la posesión del balón, añadiéndole una seguridad defensiva que se había perdido en los dos últimos años que el holandés había dirigido al Barça.

La temporada empezó con una plácida clasificación para la fase de grupos de la Champions. El Wisla de Cracovia no fue rival para los discípulos de Guardiola y estos dejaron sentenciado el pase en el partido de ida, ganando por 4-0. Sin embargo, en Liga no iban a comenzar tan bien las cosas. En la primera jornada, el nuevo Barça de Guardiola visitaba a un recién ascendido, el Numancia. Pese al buen juego desplegado y las innumerables llegadas a puerta contraria, el equipo acabó perdiendo 1-0. Las alarmas se dispararon cuando en la segunda jornada, un apático Barça se dejó empatar en casa con el Racing. Los viejos fantasmas parecían volver por el Camp Nou e incluso hubo quien criticó la decisión de Laporta de darle el puesto de entrenador a un novato como Guardiola. La reacción no se hizo esperar y el Barça inició una serie de treinta y cuatro partidos, entre las tres competiciones, en los que sólo cayó en una ocasión (ante el Shakthar Donetsk, en Champions y sin nada en juego). Alguna de estas victorias fueron auténticas palizas a rivales directos como Atlético de Madrid (6-1), Sporting de Lisboa (2-5), Sevilla (0-3) o Valencia (4-0). Además, también ganó al Real Madrid (2-0) distanciándole a doce puntos en la clasificación, y al Villarreal (1-2), en uno de los partidos más emocionantes de esta primera mitad del año. La afición blaugrana se acostumbró a auténticas goleadas, tanto a los equipos grandes que ya hemos mencionado, como a otros más modestos como Sporting de Gijón (1-6), Basilea (0-5), Almería (5-0), Valladolid (6-0), Deportivo (5-0) o Numancia (4-1), consiguiendo la revancha de su derrota en la jornada inaugural.

Mini-crisis

Con la puesta vista en los octavos de final de la Champions, el Barcelona dio, por primera vez en la temporada, sensación de ser un equipo de humanos. La baja de su mejor jugador, aunque no el más medático, Andrés Iniesta, se saldó con un bache de resultados que permitió a un renacido Real Madrid acercarse en la tabla. Un empate en Sevilla ante el Betis y dos derrotas seguidas en Liga: Espanyol (1-2) y Atlético (4-3), permitieron a los blancos soñar con una nueva remontada. Nada más lejos de la realidad. Con la recuperación del mediocampista manchego, el Barcelona volvió a su juego habitual y encadenó una nueva racha de victorias (9 en 10 partidos) que le permitió afrontar el tramo final de la temporada con la tranquilidad de depender de sí mismo para ganar el título de Liga. Además, se plantó en semifinales de la Champions, tras eliminar al Olympique de Lyon y humillar en cuartos al Bayern de Múnich. La última semana de abril y primera de mayo se presentaba como una prueba de fuego para los hombres de Guardiola, pues jugaban contra Valencia y Real Madrid en Liga, además de los dos partidos de semifinales de Champions ante el Chelsea. La “etapa reina” finalizó con el Barça casi campeón de Liga, finalista de Champions y con Iniesta como nuevo ídolo de la afición azulgrana.

Tramo final apoteósico

El empate a dos (y gracias) ante el Valencia dejaba al Real Madrid a cuatro puntos. Si el equipo blanco se llevaba el derbi se pondría a un sólo punto. El miedo era aún mayor después de ser incapaces de marcarle un gol al Chelsea en el partido de ida de semifinales de la Champions League disputado en el Camp Nou (0-0). Sin embargo, todo cambió en los días siguientes. El partido del Bernabeu fue el punto de inflexión de la temporada en España. Con la humillante goleada (2-6), el Barcelona dejaba claro su superioridad en la competición doméstica. La lucha y el coraje del Madrid no se impondrían este año, pues el Barça supo sumar a esas virtudes otra fundamental en este deporte: el buen juego.

Una vez sentenciada la Liga quedaba una afrenta importante, meterse en la final de Champions. El partido disputado en Stamford Bridge tuvo tintes dramáticos para ambos conjuntos. Se podría decir que el equipo azulgrana no fue superior a su rival, que el Chelsea supo como jugarle al Barcelona, como anular a sus principales figuras. Pero entonces, ante la falta de fútbol, apareció otro factor importantísimo: la suerte. La llamada suerte del campeón, en este caso. El conjunto inglés se adelantó en el marcador con un golazo de Essien y dio la sensación de dominar el partido. Por si fuera poco, el Barça se quedó en inferioridad numérica nada más empezar la segunda parte por la expulsión de Abidal. Pero los hombres de Guardiola no se dieron por vencido. Al final, el gol de Iniesta en el tiempo de descuento dio el pase a la final al conjunto español y dejó, una vez más, al Chelsea a las puertas de la gloria. Dentro de esa suerte de la que hablábamos también habría que incluír el factor árbitro. El colegiado noruego Tom Henning Ovrebo no estuvo especialmente afortunado (sobre todo para los ingleses) durante el encuentro. El acceso a la final se había cerrado y el sueño del triplete seguía siendo posible.

El primero de los títulos se certificó el 13 de mayo, porque un gol de Llorente en el descuento había impedido conquistar matemáticamente la Liga tres días antes en el Camp Nou (3-3 frente al Villarreal). La final de la Copa del Rey enfrentaba a los dos equipos que más títulos poseían: Barcelona y Athletic de Bilbao. El partido sólo tuvo emoción hasta que el Barça empezó a imponer su juego. Los vascos se adelantaron con un cabezazo de Toquero a la salida de un córner. Pero el equipo de Guardiola se fue imponiendo poco a poco y acabó arrasando a los bilbaínos (4-1) con los sucesivos goles de Toure, Messi, Bojan y Xavi. El primer título ya había caído.

Para conquistar la Liga ni siquiera necesitaron jugar el siguiente partido. El Real Madrid perdió en el campo del Villarreal, por lo que el Barcelona se proclamó campeón sin necesidad de saltar al campo del Mallorca. A partir de aquí, Guardiola reservó en Liga a sus jugadores, con el único objetivo de que llegasen lo mejor posible a la final de Champions. Los suplentes no mostraron la misma cara que sus compañeros de equipo y fueron incapaces de conseguir la victoria en ninguna de las tres últimas jornadas.

Con los dos títulos nacionales en el bolsillo, el Barcelona llegaba a la final de la Champions para jugar contra el Manchester United, en un duelo en el que, según los expertos, se enfrentaban los dos mejores equipos del mundo, además de los dos mejores jugadores (Messi y Cristiano Ronaldo). Las condiciones en las que llegaba el equipo catalán no eran las mejores, pues Guardiola no podía contar con Dani Alves, Márquez ni Abidal, tres de sus defensas titulares. Sin embargo, la final fue un monólogo del Barça, excepto los diez primeros minutos, en los que el Manchester tuvo sus opciones. Una vez Eto’o adelantó al equipo blaugrana, la historia se acabó. Guardiola le ganó la partida a Ferguson y el Barcelona llevó la iniciativa del partido durante la mayor parte del tiempo. Sólo tuvo que esperar a que llegase la sentencia, la cual se hizo efectiva en el minuto 70, cuando Messi marcó de cabeza el segundo tanto de su equipo. De esta forma, el Barcelona sumaba la tercera Copa de Europa de su historia y también el tercer título de la temporada, cerrando así el mágico año del triplete. Un año histórico, por el número de triunfos conseguidos, por los títulos conquistados, por el juego desplegado y por los goles marcados. Al resto de equipos sólo les queda esperar al año que viene para pedir revancha al campeón.

Fuentes

This text comes from Wikinews. Permission is granted to copy, distribute and/or modify this document under the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2 or any later version published by the Free Software Foundation; with no Invariant Sections, no Front-Cover Texts, and no Back-Cover Texts. For a complete list of contributors for this article, visit the corresponding history entry on Wikinews.

Powered by WordPress